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Nagara

Orgasmos.

Yo suspiré después de haber tenido 3 orgasmos. Me quedé mirando al techo. Después de la explosión de placer, un gran vacío se apoderó de mi. Masturbarse era una forma de aplacar la soledad. Por unos instantes la mente se desvanecía en las sensaciones corporales que mi imaginación y mis manos daban forma. Pero tras eso, todo volvía a ser como siempre, y mi cama se encontraba vacía, nadie me abrazaba al terminar, ni me besaba con cariño; no había sonrisas cómplices,ni bromas pos-polvo, no había nada. Sólo un sudor que me impregnaba y que me sabía más amargo que nunca. Una noche, y otra, y otra , durante meses, casi ya un año. ¿ Hasta cuando? No, no era sexo lo que buscaba, pues eso era bien fácil de conseguir. Lo que anhelaba era el sexo con amor, o mejor dicho, una serie de factores durante la vida cotidiana junto a otra persona, y que algunas noches terminaran con el deseo sexual satisfecho. Es decir, el amor. Ahí radica gran diferencia con el sexo masculino. Cuando una mujer se masturba, no necesariamente es por excitación sexual. También es una forma de entretener a la mente, de jugar, de hacerla creer que un hombre es el que nos está amando con su cuerpo y su corazón. En fin, da igual. Después de ir al cuarto de baño a refrescarme, me tumbé de nuevo, y el silencio absoluto de la casa caía con aplomo sobre mi. La sensación era escalofriante, con la clara impresión de saber que una existe porque está respirando. Cerré los ojos con las lágrimas a punto de salir, y me sumergí en un sueño sin sueños, como los de cada noche.

¿Dónde están ahora? ¿Dónde estamos?

¿Qué ha pasado con las cientos de miles de personas que se manifestaron en contra del terrorismo el 11-M? ¿Dónde están los que gritaban NO AL TERRORISMO? ¿ Dónde está el agradecimiento a los paises que en esos momentos se unieron a nosotros? ¿Por qué ahora que en Rusia una masacre ( y más infantil que nada) ha matado a ya 300 personas no nos manifestamos? ¿ Por qué ahora nadie llora? ¿Por qué ahora nadie es un "poco ruso"? París se unió a ellos. ¿A qué estamos esperando nosotros?

Pero ¿ por qué yo?

¿Por qué yooooo? No es normal, no es normal!!! Que mi padre se matricule de mi carrera ya era molesto, pero tenerlo en dos clases... Esto es el colmo!! :(

Crónicas de una muerte vengada.

Quiero saber que cuando el alba muere y las alas se mueven, una brisa mia te acaricia el pelo. Que con los sudores apasionados y las uñas arañando otra espalda, mi rostro tomará tu mente aciéndote prisionero. Quiero que una lágrima, negra, fría, vacía, te recorra el rostro sabiendo que sólo soy pasado. Quiero que te sientas morir al saber que abandoné este mundo y que jamás volverás a acariciarme. Quiero que a su lado no seas feliz jamás y que una condena infinita caiga sobre ti cada noche. Que quieras seguirme, que te sientas encarcelado y sufriendo una lenta agonía. Quiero que te arrepientas de todo lo que me hiciste. Quiero que sientas el mismo frío que siento yo ahora,pero por siempre.

Paranoias de clase

Pero vamos a ver, que hay profesores cabrones lo sabe to dios. Además allá donde estés, allá donde habrá uno. No se si se contagian o ya nacen así. Y me preocupo. Miro al cabrón-calvo-canijo-malaje, lo miro a los ojos que esconde tras unas gafas de culo-botella. Intento mirar a aquel estudiante que una vez fue, que tenía sus ilusiones y sueños, que esperaba revelar el hallazgo del eslabón perdido. Le pondría su nombre, manejaría una expedición arqueológica, escribiría libros, saldría en las revistas de historia, en el Nathional Greografic, documentales, premios, homenajes... y ZAS, terminó la carrera y la vida lo aplastó como a una hormiguita. Empezó a dar clases en el instituto pero, solo por un tiempo. Luego se pasó a la universidad. Mientras tanto cátedras, ensayos, viajes... Todo sería útil cuando pudiera dejar de dar clases... Pero el tiempo corría veloz, se casó y tuvo a dos niñas, y seguía dando clases. Cada vez sus sueños iban muriendo. Y así llegó a los 58 años, en el mismo lugar, dando clases. Con más experiencias, y escritos, y paranoias, pero sin haber descubierto al eslabón, sin haber realizado ni uno de sus sueños. Y ahí está, delante de 40 personas, unas atienden, otras disimulan como si lo hicieran, la mayoría dormitaba. Las 4 de la tarde. Era consciente de que la hora era una putada, además ni siquiera se esforzaba ya en dar clases animadas y participativas. Año tras año su espíritu se fue muriendo. Era una pasa. Quizá su vida no fue así, pero estoy casi segura de que sí. Y tras tanto mirarlo me da pena, y miedo, no quiero terminar como él. Casi ternura me entra. Entonces se me acerca con sus ojillos azules , fríos como el hielo, muertos como su espíritu, y me da mi trabajo con un 3 de nota. " Me cago en tu puta madre so cabrón!!" , pienso, y entonces se me va toda la ternura y pena, y se me queda un sabor amargo y un cabreo que me llena el cerebro.

Ya están aquíiiii...

Que se aproximan los exámenes se respira ya en el ambiente. Cada vez hay más gente jóven perdiendo el moreno, y los que van a la playa muchos llevan libros y apuntes ( otros no tienen que estudiar, y otros tienen pero pasan) Las caras se van transformando: de felicidad absoluta a congoja creciente. Y los nicks del messenger también: de "fiestaaaaa", a "todo lo bueno se acaba". Además por la noche se empieza a hablar del tema cada vez con mayor insistencia, así como un decreciente numero de jóvenes que se quedan en casa estudiando. En fin, un año más todo vuelve a empezar, y con él todos los propósitos que año tras año nos prometemos cumplir y no hacemos: voy a estudiar mucho antes de los exámenes, iré a todas las clases, estaré más atenta, voy hacer deporte para descargar tensión... Y así, el ciclo vuelve a empezar.

( Hoy hace un gran día para ir a la playa pero NO PUEDOOOOOOO, cosas de mujeres ¬¬)

Siguiendo a Steloide.

) ¿Lees la prensa, o utilizas otros medios para informarte?
El telediario de las 3 de la tarde, y el de las 10 de la 2.

2) ¿Cuando lees el periódico, empiezas siempre por la misma sección?

¿Cuál es?
Página de delante, página de atrás,programación de la tele, variados, y chistes.
3) ¿Haces los pasatiempos de tu diario favorito?
Lo intento, aunque me suele adelantar mi padre.
¿Eres un adicto?
No.
O por el contrario, ¿eres incapaz de terminar ninguno?
No lo consigo nunca. :(

4) ¿Lees el mismo periódico que leían tus padres, o has variado?
Hombre, considerando que vivo con ellos, pues el mismo.
¿Por qué?
Ya lo dije.

5) ¿Eres capaz de leerte de cabo a rabo el periódico dominical (suplementos incluidos)?
No, pero los suplementos si.
¿O es que no puedes ni con el de diario?
No es que no pueda, esque veo las noticias de la tele.

Siguiendo a Steloide.

Las 5 del viernes:
1) ¿Hablas algún idioma extranjero? ¿Hay algún idioma que te gustaría aprender?
Hablar no, chapurrear el inglés, y consigo entender y hacerme entender. Pues sí, el alemán (lo intenté), árabe,japonés... en realidad me gustaría aprender cuantos más idiomes mejor, pero siendo realistas el único idioma al que próximamente me voy a acercar será el italiano, no por nada, sino porque mi madre lo a aprendido por fascículos y lo habla de puta madre. ¿seré yo más torpe? no, más vaga sí.
2) ¿Alguna vez has vivido en el extranjero?
Que va, no he vivido fuera de Cádiz.
3) ¿Te gustaria ir a vivir a otro país?
Pues no se, quizá en Italia, es muy parecida a España.
4) ¿Qué cosas piensas que extrañarías de tu país?
Pues la comida seguro, después mi playa, los chistes, la gente...
5) ¿Hay algún país en el que crees que no podrías acostumbrarte a
vivir? Puf, pues a ver, creo que en los árabes no conseguiría encajar,con todos mis respetos, claro.

En el cole.

Bajo el uniforme del colegio la niña llevaba un vestido de princesa,y en vez de lápices una varita mágica que convertiría en sapos a los niños que se metían con ella y la hacían llorar. En los cuadernos pócimas mágicas, y en los recreos miles de historias que contar. Metida en su mundo de fantasías el dolor de afuera no la podía alcanzar. Al llegar a casa se metía en su cuarto, en su palacio de cuentos, donde una golondrina le traería flores del lejano oriente, flores con las que haría un amuleto para luchar contra el miedo y la soledad. Al día siguiente a las ocho de la mañana volvía al mundo de monstruos y bestias, donde las varitas mágicas no le funcionaban nunca, y donde era inevitablemente vulnerable.

Pequeños

Pequeños

Que la sonrisa de un niño te atraviese hasta hacerte volver a cuando jugabas con muñecos, soñabas con vidas posibles, y comias caramelos al salir de clase. Que nunca se te olvide que un día fuiste pequeño tú también.

Calma

La felicidad en la calma,
pocas veces la alcancé como en estos momentos.
LLuvia, sol, nubes, mar, y paz, mucha paz.
Paz tranquila, bajo las gaviotas,
sabiéndome segura como nunca antes,
fuerte ante terremotos, dulce ante caricias.
La lluvia cae sobre mi,
mojando mi pelo y mis ropas,
y unas ganas eternas de reir me invaden.
Nada más feliz que la dulce tranquilidad.

De Steloide web.

De Steloide web.

1) ¿Cuál es tu opinión sobre la poesía?
Para mi la poesía es una canción, una frase, un paisaje, un momento, una mirada...

2) ¿Memorizaste alguna vez una poesía para a decírsela a alguien después? ¿Se la declaraste?
Las creaba yo, y las entregaba luego. Pero no para declararme, sino para mis novios. Pero nunca fueron valoradas.

3) ¿Alguna vez has escrito o tratado de escribir una poesía?
Más de una vez.

4) ¿Quién es tu poeta favorito?
Pues Pablo Neruda, creo yo. Aunque José Hierro me gusta también mucho.

5) ¿Cuál es tu poesía favorita y por qué?
Puf, no tengo una preferida. Tengo muchas.

Miedo.

Miedo. Miedo a la muerte de un ser querido. Ser que durante 7 años a compartido penas, alegrías, aburrimientos, fiestas, soledades, compañías, lágrimas, risas... Un bulto debajo de un pecho. Un bulto que no parece de grasa. Un bulto que puede ser el principio del fin. Y miedo. Mucho miedo. Pues nunca he perdido a nadie querido. Y nunca tan querido como ella. Pruebas, y pruebas, operaciones, esperas... Y miedo. Mucho, mucho miedo. Ahora me acuerdo de cuando de pequeña rezaba. A veces parecía que funcionaba, y otras muchas me sentía ignorada. Cuando funcionaba juraba no volver a desconfiar, y cuando no surtía efecto perdía toda fe. Los años, los conocimientos, la ciencia, hicieron que dejara de rezar para siempre. Ahora, en estos momentos, desearía creer, creer de verdad y poder rezar. Aferrarme a una esperanza sobrenatural, a algo que salve una vida,o la prolongue algunos años más. Pero no encuentro esa fe.
Miedo, miedo que se apodera de mi interior aunque lo camufle.
Nunca supe si rezar sirvió de algo. Ahora no se rezar.

Gotitas de lluvia.

Llovía, vaya que si llovía. Recuerdo que estaba en un pequeño bosque de pinos y arbustos. Lejos estaba la casa que humeaba por su chimenea. Pude haber corrido hacia su interior para refugiarme, pero no lo hice. No quise. Me quedé quieta, y cerré los ojos. Respiraba profundamente llenándome de esa humedad y ese frescor que sólo existe en el campo cuando llueve. Notaba las gotas de agua caer sobre mi pelo, y como poco a poco se me iba mojando. Las gotas caían arriba de mi cabeza para luego resbalar hacia las puntas de mi cabello. Luego caían sobre mi jersey en el que morían. Me empapaba entera: pelo, cara, cuello, jersey de lana rojo, pantalones vaqueros, botas de montaña... Y amaba ese momento. Al respirar humo blanco salía de mi boca por culpa del frío. Tendría la nariz roja, seguro, y a esas alturas no notaba los extremos de los dedos. En la casa ya estaban todos, me estarían esperando con un buen tazón de sopa caliente. "¿Dónde se ha metido esta niña?" preguntarían. El jersey pesaba mucho, y el pantalón se me pegaba a las piernas, los calcetines ya se había calado. Me daba igual. Respiraba profundamente el olor a lluvia en el campo. Ese momento se me adentraba en el cuerpo al igual que las gotitas, pero con una diferencia: la lluvia se secó, pero ese instante permaneció en mi interior para siempre. Era lluvia de campo, que no es igual que la de ciudad. Esa lluvia olía a vida, a nuevo, a felicidad, a libertad. Y yo amaba ese momento.

Ella

Ella, que es yo, y la otra. Ella, con cuerpo distinto que repite la misma historia. Ahora ocupa tu lecho, tu corazón, tus hábitos que no cambian. Ella, enamorada como yo lo estuve, y como la otra, que te mira y suspira, que te sigue donde tú quieras, que daría la vida por ti, que piensa amarte para toda la vida. Ahora haces lo mismo con ella que hiciste conmigo, y con la otra. Para ti no somos diferentes, somos la misma con distintos cuerpos. Ella, que se cree especial, única, a la que le dices que es tu chica ideal, que no sentiste igual por otra. Ella, que no sabe que te repites una y otra vez, sin cambiar constumbres, ni palabras, ni besos. Como un eco que se repite sin cesar. No lo sabe, pero ella ya fui yo, ya fue la otra.

De otro mundo.

El aire del mar de azufre ondeaba su pelo azul. Con sus manos grises jugaba con la arena. Miraba la segunda luna y pensaba en otros mundos paralelos, donde algún otro ser hiciera algo semejante uniéndose así en un rito que los conectase durante décimas de segundos.

La princesita.

La princesita tenía 6 añitos, pelo moreno por los hombros, unos ojos grandes y negros, y un vestidito blanco como la nieve.

La princesita no tenía nombre porque nunca nadie se lo puso.

La princesita jugaba a saltar de planeta en planeta, de estrella en estrella, buscando siempre un lugar donde el amor reinara sobre todas las cosas. En cada lugar plantaba una banderita en la que se veía su carita triste, así íría contando los lugares fallidos.

La princesita encontraba en el camino a muchos viajeros de otros planetas que le contaban de sus lugares. Cada uno era diferente y único, lo que hacía que a cada encuentro se ilusionara y aprendiera cosas nuevas. Recordaba a un ser pequeñito, gordito como una bola de pelos y una nariz redonda y roja. Le contó que en su mundo el cielo está abajo, y el mar arriba. Que pescaban pájaros, y que tenían en jaulas como mascotas a algunos peces. Dijo que castigaban el ser buenos, y que daban medallas a quien matara. A la princesita no le gustó aquello, pero lo respetó por ser un planeta único.

Otra vez la princesita coincidió con un ser alto, muy alto, tan alto que no se podía ver el rostro, tenía la piel naranja y unos pies muy grandes que le hicieron sonreir. Le contó que tenía un caracol de tres metros como mascota, que le gustaba comer flores lilas y que no había noche ni día en su planeta, sólo un eterno atardecer. A la princesita le pareció curioso ese lugar, y se prometió ir algún día a visitarlo.

A veces, la princesita se sentía muy cansada de buscar sin éxito el planeta del amor.Sabía que existía, lo presentía. Desde que su planeta se destruyó ,la princesita vagaba buscando ese lugar. Se sentaba al borde de alguna estrella mientras miraba el universo intentando adivinar el sitio exacto. Jugaba a acertar, aunque nunca lo conseguía.
Solía coger el polvo estelar entre los deditos porque le hacía muchas cosquillas.

(Continuará a la vuelta del mes)

Mi amiga María

Mi amiga María: Con dos niños a tu cargo, uno fruto de una violación, otro de una noche absurda, un cuerpo enclenque, la prostitución como única forma de conseguir alimento, 16 años en tu cuerpo y 16000 magulladuras de la vida. Mi amiga María, que tu padre os abandonó a ti y a tus 6 hermanos, que tienes también que cuidar a 4 de ellos, tu madre metida hasta el cuello en la droga, y los pequeños jugando en el basurero. Tu mundo está entre olor a descomposición, moscas, planchas de metal y plástico. Y miras a lo lejos, en el carnaval de Río de Janeiro, plumas y colores, sonidos, olores, y quieres jugar a ser la niña que serías. Pobre mi amiga María, con una infancia robada, y la esclavitud de ser adulta antes de tiempo sobre sus hombros.
Mi amiga María es una niña. Mi amiga María ya es mujer.

La mejor mujer.

La mejor mujer,
la más noble,
la más cariñosa,
la más inteligente,
la más fría,
la más ardiente,
la más soñadora,
la más realista,
la más hermosa,
la más interesante,
la más loca,
la más dulce,
la más original...
Soy yo.
¿Y por qué?
Porque así es,
porque no hay mayor alegría
que quererse a uno mismo.

Duele... a veces.

Duele saber, a veces,
que quien una vez estuvo a mi lado,
compartiendo risas, llantos,
pero siempre en la lejanía,
cruzó el horizonte sin despedirse.

Duele, a veces,
entender que cuando la noche me cubría,
y mi pecho necesitaba apoyo,
a mi lado miles de mariposas
revoloteaban crueles.

Duele, algunas veces,
comprender que cuando mi alegría rebososaba,
y buscaba una cara amiga para reir,
a mi lado llovía despacio
una cortina imposible de penetrar.

Ahora, pocas veces duele,
quizás por la fuerza de la costumbre,
quizás por las mariposas o la lluvía,
saber que siempre estuve sola,
comprender que jamás estaré en soledad.